lunes, 10 de agosto de 2015

Número 10.

Siempre pensé que el amor es un mito que solo conocen aquellos que encuentran su alma gemela. ¿Será cierto que existen las almas gemelas y que no estamos solos en este mundo tan solitario?

Realmente, yo siempre fui de creer en fantasías, de pensar que si yo estaba aquí, por qué no podría haber otra persona en cualquier otro lugar del mundo que necesitase lo mismo que yo. Somos millones de personas con millones de sentimientos, pero quizá existan dos personas que complementen las ausencias de uno con las abundancias del otro. 
Que tú me des el amor que necesito, que yo te dé el calor que a ti te falta.

Hay días en que te cruzas por la calle a cientos de personas y sientes que muchas de ellas podrían formar parte de ti, pero sólo se queda en un cruce de miradas que no llega a ninguna parte. Una atracción física de dos desconocidos que buscan esa otra mitad que les complemente. 
Y así pasa un día, dos. Pasan las semanas, los meses, probablemente los años...
...hasta que llega un día que todo cambia.

De pronto, sin saber cómo ni por qué, conoces de la forma más inesperada a la persona que te cambiará la vida, a ese alma gemela que buscaste durante tanto tiempo y que te complementa a la perfección. A veces parece imposible que de un día para otro y sin esperarlo aparezca alguien que te acepte con todos tus errores, inseguridades y cicatrices. Que te desarme por completo y ponga en duda todos los esquemas que durante años tú habías elaborado. Pero sucede. Y es precioso.
Porque a veces no sabemos de qué piel estamos hechos hasta que estamos a punto de arder por alguien, y yo, hace tiempo que soy un incendio. 
Y así, día tras día, sonrisa tras sonrisa y mirada tras mirada, comprendí que solo un gesto verdadero es la clave para encontrar esa mitad a la que darle todo cuanto sea posible de uno mismo. Y que hoy, después de tanto tiempo tratando de encontrar la respuesta a todas mis preguntas, daría todo lo necesario para que nunca se apagase la llama que mantiene encendido este fuego. Porque arder resulta bonito cuando ese fuego es el amor de la persona que tanto tiempo llevabas esperando.


No hay comentarios:

Publicar un comentario